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Finanzas para parejas : Concejos y analisis

Dentro de la pareja el dinero juega un papel muy importante y que hay que saber gestionar desde el principio. Según un estudio de la Universidad Estatal de Kansas y de la Universidad Tecnológica de Texas, las finanzas son una de las principales razones de ruptura, por delante de otras como ser infiel, la división de tareas del hogar, o los problemas de alcoba. Esto lleva a plantearse si es mejor tener que unirse en las finanzas con una cuenta conjunta o mantener la economía familiar separada.



Desde el banco digital Self Bank aseguran que no existe una respuesta correcta. «Es difícil establecer qué cuenta es la mejor para la pareja, esto depende mucho de cómo es cada una, sus necesidades, ingresos, gastos, etc.; en cualquier caso, ambas opciones ofrecen una serie de ventajas y desventajas que deben analizar antes de tomar una decisión», señala la responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank, Victoria Torre.

La clave estaría, según asegura Montserrat Ribót, autora de Amor de verdad (Zenith), en negociar de igual a igual, independientemtente del nivel de ingresos de cada uno. «La negociación es la única vía que permite satisfacer los intereses de ambas partes. Cada vez que una pareja inicia una negociación y llega a un acuerdo satisfactorio, su vínculo se hace más solido y aumenta la confianza entre ambos». Como dice Alejandro Hernández en su libro «Negociar es fácil, si se sabe cómo», negociar "no es rendirse y ceder, es intercambiar"». «Y en una pareja hay que negociarlo todo, desde las tareas domésticas, al cuidado de los niños, pasando por las finanzas familiares», añade Ribot.

Si se tiene en cuenta la situación demográfica del país, que durante el primer semestre de 2015 registró 69.671 matrimonios en España, un 1,2% más que en el año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística; y que alcanzó los 100.746 divorcios, un 5,6% más, es fácil comprender qué sean muchos los que se plantean si a la hora de comenzar una vida en pareja es mejor optar por abrir un tipo de cuenta u otra.

Una única cuenta corriente

Según explican desde Self Bank, si la pareja quiere llevar una economía común debe saber que tener una única cuenta corriente facilita el control de gastos e ingresos además de llevar una gestión centralizada de los mismos, teniendo más claro así dónde se emplea el dinero. «Además, contar con una cuenta conjunta impedirá que uno de los cónyuges un mes se quede en números rojos y al otro, sin embargo, le sobre dinero», explica Victoria Torre. Otra de las ventajas está en el ahorro que supone el mantenimiento de las cuentas, emisión de tarjetas, comisiones, etc. Sin embargo, no debe olvidarse que este tipo de cuenta puede generar problemas en casos de divorcio.

Dos cuentas separadas e idenpendentes

La principal ventaja en el caso de optar por una cuenta separada es la independencia y la libertad económica que esto permite, ya que uno no podrá controlar los gastos del otro, esto facilita poder darse caprichos. Otro aspecto positivo es que se puede ser capaz de organizar las finanzas sin depender de la otra persona. «Optar por la cuentas individualizadas es ideal para evitar problemas en aquellos casos de parejas en los que uno es una “hormiga” y otro un derrochador, así cada uno tiene independencia con sus gastos», puntualiza la responsable de Desarrollo de Self Bank.

Entre los beneficios de contar con dos cuentas diferentes está la posibilidad de diversificar entidades. Esto da acceso a un mayor número de cajeros en los que extraer dinero de forma gratuita. Pero no todo son puntos positivos, entre las desventajas está que en ocasiones pueden resultar ineficientes para la gestión del dinero familiar.

Dos cuentas personales y una conjunta

Muchos conflictos relacionados con el dinero podrían evitarse, asegura la autora de Amor de Verdad, «si se estableciera una separación clara entre los gastos comunes y los gastos individuales. Esto es factible si, además de la cuenta conjunta, cada uno dispone de su propia cuenta particular». ¿Esto que implica? Que cada miembro de la pareja sólo ingresa en la cuenta conjunta parte del sueldo (la necesaria y acordada, para cubrir los gastos comunes). De este modo, ambos son libres de gastar el dinero que les queda disponible (después de ingresar la cantidad acordada a la cuenta común) como más les apetezca, sin tener que dar explicaciones», concluye Ribot.

Para las parejas de un nivel de gastos similar, un posible régimen de actuación sería el siguiente:

-Apertura de una cuenta corriente conjunta, aparte de las propias cuentas bancarias de cada uno.

-Cada miembro de la pareja dispone de una tarjeta de crédito vinculada a dicha cuenta conjunta.

-Se definen cuáles son los gastos domésticos comunes que se domiciliarán en la cuenta conjunta (alquiler, agua, electricidad, gas, teléfono fijo, conexión a internet, etcétera).

-Asimismo, se hace una previsión de otros gastos que también se pagarán conjuntamente (comida, productos de higiene y limpieza, restaurantes, etcétera), ya sea mediante las tarjetas de crédito asociadas a la cuenta conjunta o con dinero en efectivo proveniente de dicha cuenta.

-Se determina la cantidad mensual necesaria para cubrir la totalidad de los gastos comunes.

-Cada miembro de la pareja ingresa la mitad de dicha cantidad en al cuenta conjunta.

-Los gastos extraordinarios (muebles, electrodomésticos, viajes, etcétera) deberán pactarse previamente.

-Los gastos propios (ropa, calzado, cosméticos, gimnasio, factura del móvil, etcétera) son pagados individualmente por cada miembro de la pareja.     

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